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¿Qué es la digitalización de las empresas?

La digitalización de las empresas es, por encima de cualquier otra consideración, el presente que permitirá que cada empresa pueda seguir desarrollando su actividad en el futuro. Es dar a la empresa el lugar que le corresponde en la sociedad digital en la que, por si quedara algún despistado, ya estamos viviendo.

¿Que hay dudas? Vamos con la prueba definitiva: ¿Qué significan términos como big data, el internet de las cosas, transacciones online o gestión de redes sociales? Conocer las respuestas es sinónimo de estar viviendo en el presente, desconocerlas o ignorarlas equivale a condenar a una empresa a la desaparición.

Para que eso no ocurra es necesario saber qué es la digitalización de las empresas y cómo implantarla en cada negocio porque, en ese presente del que hablamos, ¿se da un mismo escenario para todas las empresas? o, dicho de otro modo: ¿La digitalización de las empresas ha de seguir un modelo único?

La respuesta es lisa y llanamente no.

La digitalización de las empresas supone la implementación de herramientas tecnológicas que cambian y alteran completamente el modelo de negocio, el método y los ritmos de trabajo e, incluso, la localización laboral. Lo único que permanece inalterable son los objetivos.

Entonces, ¿se podría entender que todo cambia para seguir igual?

Ni mucho menos, en este caso la cita literaria de “El Gatopardo” no se ajusta a la realidad.

Todo cambia, es cierto, pero ya nada volverá ser igual. Sin embargo, se da una paradoja porque los mimbres de una empresa, lo que se podría definir como “el abc” empresarial, se mantendrá inalterable: inversión que produce cambios para conseguir objetivos que reporten más beneficios y crecimiento.

Cuando una empresa comienza a plantearse la digitalización una pregunta descorcha la botella por las que, sin pausa, salen disparadas todas las demás: ¿Es realmente necesario digitalizar mi empresa? ¿Qué significa digitalizar un negocio? ¿Basta con digitalizar algún departamento? ¿Hay departamentos que deben ser prioritarios en digitalización? ¿Alterará la digitalización de la empresa la relación con los clientes? ¿Los clientes deberán sumarse a la digitalización para poder seguir trabajando con la empresa? ¿Modificará la digitalización de la empresa el ritmo de trabajo en los diferentes departamentos? ¿Supondrá una reducción de puestos de trabajo?…etcétera.

Conscientes de que el flujo de cuestiones continuaría ad infinitum y, probablemente más allá, dada la curiosidad, dudas e inseguridades y asombro que provoca la digitalización en el ámbito empresarial, veamos cómo podemos ir deshaciendo los nudos de la incertidumbre para poder contemplar la digitalización de forma clara, afrontarla y, como no podía ser de otro modo, agradecer las ventajas que ofrece para incorporar los diferentes negocios a la sociedad tecnológica en la que estamos inmersos.

 

1- Pongamos el foco en los clientes, de ese modo será más sencillo comprender qué herramientas tecnológicas es necesario incorporar cada negocio y en qué departamentos.

 

Los clientes actuales ya viven en la era tecnológica, tanto migrantes como nativos

digitales se mueven con soltura y cada vez con mayor confianza en el mundo digital buscando diferentes proveedores de servicios. Primera respuesta a la pregunta del millón: ¿es necesario digitalizar mi empresa? Sí.

 

2- El paso siguiente es sencillo y, en ocasiones, de puro sencillo se acaba complicando.

 

Para llevar a cabo la digitalización de las empresas lo primero es poner el foco en la diversidad, no existe una plantilla única para el proceso de digitalización, cada empresa ha de elaborar su propio modelo y para ello ha de proyectar un plan de negocio en el que se expongan, claramente, sus necesidades y las respuestas tecnológicas a esas necesidades de manera que se alcancen los objetivos perfectamente definidos. ¿Qué significa digitalizar un negocio? Una correcta planificación de objetivos.

 

3- Con los objetivos determinados en un plan de negocio llega el momento de analizar qué departamentos optimizarán su rendimiento si se digitalizan, cuáles se beneficiarían con la automatización de procedimientos y la gestión digital de clientes, tanto de datos como de procesos. Y sí, nada como dejarse asesorar por expertos en este punto.

 

La digitalización conlleva un desembolso económico variable pero siempre notable, conviene que sea el adecuado. Incorporar recursos de alto coste a los que no se le va a sacar rendimiento alguno sería hacerle un flaco favor a la empresa y, en el otro extremo, quedarse corto en la planificación de implementación de tecnología lastraría el proceso y acabaría por encarecerlo. Un experto sabrá encontrar ese punto medio de equilibrio.

 

4- Y por fin el paso quizá menos considerado y, sin embargo, indispensable: la seguridad.

 

No hay caja fuerte que pueda albergar toda la información que la tecnología puede

proporcionar, por lo tanto no hay llave ni combinación que pueda poner esa información a salvo.

Encriptar y externalizar los servicios informáticos son dos recursos excelentes para poner la información a salvo sin descuidar, claro, el factor humano y su relación personal con la tecnología. Si la digitalización se pone en marcha, todos y cada uno de los miembros de la empresa precisan conocer el nuevo escenario, formarse para adecuar el manejo de los nuevos recursos de manera que no se pongan en riesgo ni la información ni la imagen de marca.

¿Que qué es la digitalización de la empresa? Es el futuro y ya ha comenzado.